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ETA COTIZA AL ALZA
¿Cuánto vale un inocente? |
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Dorothea Rockburne. Drawing Which Makes Itself, F. P. 11 |
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OS IDEÓLOGOS de la superioridad moral de Occidente, de la Libertad, de la democracia, es decir, del Estado de Derecho sobre cualquier otra forma de organización, tienen razón. Dejan de tenerla cuando imaginan que Estado de Derecho y elecciones democráticas es la misma cosa. No es cierto. Elegir democráticamente a alguien en nada afecta al entramado jurídico que respalda el procedimiento democrático. Los iraníes eligen democráticamente su Parlamento y a su Presidente de la República. ¿Y qué? Tienen un Guía Supremo de la Revolución, un ayatolá, y el sistema electoral está puesto al servicio de un entramado jurídico y político contrario del Estado de Derecho.
Al rebufo de la irresistible excitación que produce la ambigüedad, con las expectativas de fusión que barrunta, los ideólogos del multiculturalismo han hecho fortuna. Postulan la existencia de numerosas civilizaciones o civilizaciones diferentes. Me pregunto ¿cuánto de diferentes o si acaso dispares? y me pregunto , fíjese, ¿si siendo dispares pueden ser al mismo tiempo civilizaciones?. El multiculturalismo se nos presenta como una doctrina superior y clarividente para encontrar los puntos de fusión y las zonas de tolerancia, áreas de entendimiento para construir su cohabitación en armonía. Las civilizaciones islámica, cristiana y judía comparten, por ejemplo, el regusto por hacer albondiguillas con los mocos resecos de la nariz, asunto que para dichos ideólogos constituiría la prueba material de que es posible encontrar áreas supraculturales de entendimiento. No es que no tengan razón, es algo mucho más grave, se creen con ella e insultan a la inteligencia de la humanidad con sus pedorretas multiculturales. La diversidad cultural no hace, necesariamente, cultura. La civilización, la única que computa, es la que está umbilicalmente unida a la razón, a la tecnología, a la ciencia y a la creación, no hay más debe ni más haber. No existen balances alternativos.
El multiculturalismo es la percha perfecta donde colgar todas las interpretaciones que conducen a la degradación del Estado de Derecho y la legitimación de todo tipo de actos de barbarie, criminales, de inspiración teocrática o ideológica. Es la estrategia que ha seguido los detractores del Estado de Derecho para colar de rondón la especie de que el proceso democrático de elección es la parte fundamental del Estado de Derecho y la prueba que legitima cualquier proceso político. No es cierto, es una parte, una parte muy pequeña del Estado de Derecho, es una minúscula parte, importante pero minúscula. Se puede partir de un proceso democrático, salir electo y utilizar dicha legitimidad para sabotear y altear el Estado de Derecho del que partes hasta darle la vuelta como a un calcetín, versus Hitler, Mussolini, Chávez, Allende
llegaron al gobierno por la vía de las urnas con el firme propósito de tumbar el Estado de Derecho y sustituirlo por otro determinista, rector y ejemplar orientado a la justicia social definida por una élite clarividente.
Castro acabó, eso dice él, con la mortalidad infantil, Stalin retiró la nieve de las calles de Moscú, Hitler construyó autovías, Mussolini hizo funcionar los trenes y el ayatolá Jomeini distribuyó un poco mejor la riqueza. Conquistas sociales que no alteran ni un ápice la naturaleza criminal de sus regímenes. Los ideólogos del multiculturalismo disponen de una puerta de atrás por la que dejan entrar a todo tipo de sátrapas con las mil y una excusas y la más socorrida, la de la justicia social y el heroísmo revolucionario.
El problema es que un Estado de Derecho se construye sumando legitimidades, una de la cuales consiste en ser electo mediante elecciones libres. La separación de poderes es otra, el derecho a la propiedad, otra, el derecho a la seguridad y la justicia, otra y la protección de las libertades individuales, de conciencia, expresión, reunión e iniciativa, otra más. Son legitimidades, todas ellas perfectibles, entretejidas de leyes, normativas y procedimientos, una suma de recursos que dan contenido a la calidad de nuestras democracias. Es un entramado que conocemos como Estado de Derecho.
Suponer que el triunfo electoral concede a Hamas legitimidad democrática es una conjetura interesada de los ideólogos del multiculturalismo y que nada tiene que ver con la realidad. Hamás ha asesinado a más de 600 israelíes y sigue defendiendo que jamás reconocerá al Estado de Israel y que su único programa de gobierno es ahogar al pueblo judío en el Mar Muerto. Los ideólogos del multiculturalismo callan que el estado de Israel es un estado creado por la comunidad internacional, por la ONU, asunto al que no saben dar respuesta, aunque poco les importa estando como están tan ocupados en devaluar el valor de la vida de los inocentes para aumentar la cotización de los asesinos.
El heroísmo revolucionario es el capirote que le ponen los ideólogos del multiculturalismo al terrorismo de ETA, el que aspiraba a independizar la Patria Vasca de la garras de la vil España, es decir, de las garras suyas y mías y que se ha cobrado casi mil muertos, muchos más heridos, secuestros, infinitas extorsiones, la desnaturalización de los derechos políticos en el País Vasco, la emigración forzada de una parte de su población y la universalización de la zozobra entre los ciudadanos.
El multiculturalismo es un virus que sufre Occidente, una auténtica pandemia, que tiende a la justificación de la abyección extrema, de las vilezas más repulsivas, que devalúa el valor de la vida de los inocentes y promueve la cotización al alza de los asesinos y terroristas. Lo que está pasando en España. La superioridad moral de la democracia capitula cuando atropella a las víctimas a las que niega justicia y simula que reinserta asesinos para entregarles parcelas de poder político. ¿Se desconocen, acaso, los propósitos políticos de ETA? Utiliza las debilidades del Estado de Derecho para destruirlo.
De todo lo que está pasando se deduce que los españoles somos un país muy facilito para los violentos con un alto grado de exposición a sus caprichos. En España mandan las pistolas y es muy visible. ¿Hay que tomar apuntes?, ¿qué lección es ésta? Su vida, sépalo, no vale un pimiento, es mercancia de muy poco valor. Lo que cotiza es el tiro en la nuca y las barbarie terrorista. Repase.
El día 14, martes, más | ANTONIO YUSTE |
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EL DEBER DE ESPAÑA
Hacia una nueva doctrina de seguridad |
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NTE ATAQUES DE BAJA COTA, fríos (políticas estructurales hostiles), o de cota media, calientes (terrorismo y extorsiones) o de cota alta, choques militares irregulares o guerra abierta, ataques en:. (Sigue) |
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DIPTERIUM. El Partido Popular y el PSOE, el PPOE, se conducen con el mismo afán, saquear los derechos civiles, políticos e históricos de los españoles. El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana es un buen ejemplo de lo que decimos. Ambos partidos, con diferencias infinitesimales, concurren a los mismos fines: burlar y humillar a los españoles allí donde se encuentren. El estatuto de la CV, aspira a los mismo a blindar sus competencias y poner a remojo los poderes del pueblo español. |
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