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RIDICULISMO IDEOLÓGICO
Somos propietarios |
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Máquina con la que se escribieron las últimas ideologías |
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EMOS escrito mucho y abundantemente sobre el componente ridículo de las ideologías que nacieron o se hicieron mayores a lo largo del siglo XX. Me refiero a la mermemlada de las ideologías cerradas, que otorgan al estado un papel nuclear en su condición de redentor de los pueblos y de Supremo Hacedor y claro, mangoneador. No descubro ningún continente si digo que se han exagerado las potencialidades del Estado, si digo que no redime a los pueblos y que tampoco es el Supremo Hacedor. Lo que nos va quedando del Estado es una interpretación histriónica y su caricatura. El estado, por supuesto, es necesario pero ha llegado el tiempo y la hora de modularlo con sentido común y de manera más conveniente y eficaz para sus beneficiarios, los ciudadanos.
Para lo que acabo de exponer no cesa de crecer la base social. La historia y la política están cambiando y muy deprisa. Hasta aquí todos contentos. Los problemas surgen en la hora de dotar de nuevos contenidos al Estado. Es imposible hacerlo sin no se comparten significados básicos. Nos es tan fácil, no lo es, de ningún modo lo es, repensar el Estado sus nuevas obligaciones y lo que sí debe hacer y no hace y lo que no debe hacer y, sin embargo, sí hace. No es fácil definir el alcance de su papel tutelar y los atributos a los que debe renunciar. Y digo que no es fácil porque comprometemos en dicha definición asuntos de mayor envergadura y concepciones básicas sobre las que no hay tanto consenso.
Les pongo un ejemplo. Imaginen por un instante que los propietarios de ese Bien de Dominio Público que conocemos como España somos los españoles. Imaginen, asimismo, por un instante, que existe un registro efectivo de naciones, en la ONU, y que los representantes de los españoles, como propietarios, lo han inscrito a su nombre, a saber, que han inscrito a su nombre una finca con sus aguas jurisdiccionales que se llama España. En derecho es más o menos así. Sólo más o menos porque España, además, es un sujeto jurídico con entidad propia que en teoría también pertenece a los descenedientes de esos propietarios. Descendientes a los que los actuales propietarios no pueden representar.
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Los problemas que tenemos son muy serios, las iniciativas del PP más que una solución constituyen otro problema y la situación no deja de empeorar |
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Muchas veces he pensado en una España a salvo de sus depredadores, incluidos los propios españoles, vacía, con el territorio intacto y las bibliotecas llenas, exuberantes de contenidos y atesorando toda su memoria histórica. Salvada España se repoblaría de alemanes, chinos o paquistaníes y asunto resuelto. Se me ocurre pensar, se me ocurre a mí, que la España resultante después de la repoblación nada tendría que ver con la anterior y que la existencia de todo el acervo histórico como fuente de inspiración en nada o muy poco sería útil para conformar la vida de los nuevos pobladores.
A mí me resulta muy difícil pensar el estado, la nación, cualquier estado y cualquier nación sin pobladores que le otorguen sustancia y sentido. Por eso me gusta pensar en España en los términos enunciados: los propietarios de España son los españoles, los presentes, los que tienen voz y voto, y nada se puede o se debiera hacer, en derecho, sin ellos. Los propietarios de España de ningún modo son los partidos y su élites burocráticas y partidarias. Puedo comprender que Jesús Polanco, los hermanos March, los primos Alcocer, sus compañeros de caza y la patulea de políticos que les ríen las gracias, les ilusione pensar España en términos de cortijo y propiedad privada. Puedo comprender que los sátrapas de la Generalidad o del PNV sueñen con una Cataluña y un País Vasco enteramente de su propiedad. Naturalmente, son fantasías. Lo único cierto, en derecho, es que España es de los españoles.
Los intentos de la clase política, no importa que sea de derechas, de izquierdas o nacionalista, de hacer España sin los españoles, son intentos viejos, de larga tradición y diría que forman parte de nuestro folclore, de esa parte rancia y apestosa de nuestro folclore. En efecto, no todo el folclore y no todas las tradiciones son buenas o recomendables, diría más, son muy pocas las que son capaces de superar el paso del tiempo y perturba comprobar la capacidad que tienen las malas tradiciones para perdurar en el tiempo.
En España existen tres grandes tradiciones populares, nefastas, con gran vigor, 1) nuestra inveterad pasión por la guerra civil, por el entretenimiento que nos procura; b) el magnicidio y los asesinatos selectivos, por lo que fomenta la charla animada y la tertulia; y c) escamotearnos nuestros propios derechos políticos y civiles porque facilita grandemente la tarea de invocar al pueblo para manipularlo. Son tres perniciosas tradiciones que han sobrevivido al paso del tiempo emulando a la mala hierba.
Mientras los españoles nos entretenemos discutiendo sobre las firmitas para dar pábulo al referéndum de Tito Marianón, el registrador, un referéndum a su medida, a la medida de los intereses electorales ni siquiera del PP sino suyos, el bloque cervanticida, la coalición de socialistas, comunistas, separatistas, verdes y terroristas, (también del PP) hace su agosto, profundizando en el País Vasco, en Cataluña, en Galicia y allí donde se escarbe, en el proceso de inculturización de nuestros hijos, profundizando en sus ideas dementes sobre España y sobre sí mismos para regocijo general del arco político español, sin excepciones, que encuentra en dicha inculturalización divertimiento y esplendor multicultural.
La única biodiversidad que ha prosperado en España y de qué modo, al calor de la Constitución de 1978, es la de los cretinos, la de la inmersión lingüística y la de los paletos, que ha llenado el paisaje de nuestras ciudades y tierras de energúmenos dispuestos a los máximos disparates. A Maragall, a Carod Rovira, a Otegui, a Touriño, a Fraga, a Camps y a zETAp les está costando entender que cuando hablan de Cataluña, del País Vasco y de Galicia, están hablando también de mi Cataluña, mi País Vasco y mi Galicia, que están hablando de mis propiedades y que si insisten en no retirar la mano de mi entrepierna, en no retirar su pezuña de mi bolsillo, de lo que también es mío, tenemos un problema.
De todos modos, para que todo quede completo, les hablaré de otra tradición de fuertes raíces y que ha sobrevivido, igualmente, al paso del tiempo. Les hablo de la tradición, muy sólida, de profundísimas raíces, empecinada en la continuidad histórica de España. Lógico es suponer, por lo tanto, que se sobreponga a los enredos de unos y otros. Lo que los cretinos han construido, sin pies ni cabeza, con violencia criminal, institucional, legal y mediática, con autoritarismo, del mismo modo puede ser destruido. Quien a hierro mata a hierro muere. Bueno sería, en cualquier caso, corregir los malos hábitos heredados, tal que hacer las cosas negándonos a nosotros mismos, mutilando nuestros propios derechos históricos, políticos y civiles, descreyendo de nuestro criterio, para dejar expedito el camino de nuestra manipulación constante y perturbada.
A la luz de esa noble tradición, que se me antoja encomiable, y que nos empuja a persistir en la continuidad histórica de España, los partidos políticos españoles, los existentes, los actuales, somos una contingencia pasajera. Los españoles somos los propietarios de España. ¿Se ha entendido? El referéndum que solicita el Registrador es una grosería política y moral porque ha sido divorciada del derecho real de Iniciativa Popular Legislativa y no descuido que estamos muy necesitados de algún instrumento para frenar en seco las felonías de la gran coalición de socialistas, comunistas, separatistas, verdes y terroristas. No se puede, ya no se puede estar a las ocurrencias del primer gañán que nos de un silbido o que se acuerde de los españoles, únicamente, cuando truena.
Los problemas que tenemos son muy serios, las iniciativas del PP más que una solución constituyen otro problema y la situación no deja de empeorar. Entre zETAp y Rajoy prefiero a Rajoy, entre Rajoy y el futuro prefiero el futuro. Sé muy bien que la continuidad histórica de España depende, exclusivamente, de los españoles, para bien y para mal y soy consciente de que para Rajoy como para la siniestra coalición, los españoles somos, sobre todas las cosas, un ente a manipular. Si los españoles hubiéramos tenido a nuestro alcance el instrumento de derecho positivo de la Iniciativa Popular Legislativa otro gallo hubiera cantado. A estas alturas la situación política sería otra, sin duda, mucho mejor.
El día 2 de mayo, martes, más | ANTONIO YUSTE |
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EL CONGRESO SE HACE EL HARAQUIRI
Dos Españas, la real y la oficial |
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LOS SOCIÓLOGOS y los analistas políticos, por distintas razones, se sienten instintivamente seducidos por la Teoría del Votante Mediano. Cuando existe una única cuestión y todas las posibilidades pueden representarse por un punto en una línea, unos y otros, los sociólogos de manera matemática y los analistas de manera inspirativa, se sienten tentados por la TVM (Teoría del Votante Mediano). (Sigue) |
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Castaña Pilonga |
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DIPTERIUM 1. Habemus Castaña Pilonga, o sea, Estatut. El oficiante, Alfonso Guerra; los muñidores, zETAp, Carod Rovira y Artur Mas; las víctimas, los españoles. Es el triunfo del babelismo sobre la razón y del ridiculismo sobre el sentido común. ¿Triunfo duradero? Las rocas calizas de los Picos de Europa son blandas comparadas con la consistencia de lo español. Al tiempo.
DIPTERIUM 2. El 11/M lo cocinan españoles. Los presuntos autores del mismo, los que la polícia presenta como implicados estaban controlados en su totalidad, ha quedado suficientemente demostrado, por personas concretas, con nombres y apellidos, que lo sabían todo, pertenecientes a la policía nacional, a la guardia civil y al CNI. La intoxicación del gobierno del PSOE con el concurso de las cinco cadenas de televisión de alcance nacional y de la mayor parte de medios de comunicación, está entorpeciendo que fluya el río la verdad. Es una soga que poco a poco terminará por ahorcar la credibilidad de dichos medios. La coreografía del 11/M, la versión oficial no se corresponde con los hechos. La verdad es generadora y la mentira destructora. La mentira puede destruir hasta países enteros. |
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