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«CARTAS LIBERCRÁTICAS»
La burbuja ideológica |
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La burbuja ideológica en la que está sumida la humanidad, alrededor del EFLE, Estado Flatulento Expandido, es un sistema de puertas interconectadas imposibles de abrir |
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CORREN MALOS tiempos para la política experta, para la política por delegación que se deposita en manos de expertos, en la que deliberan unos pocos y a escondidas. Corren malos tiempos para el expertismo, el último cobijo de los partidos al uso para extender su protagonismo. La gestión del interés público no pasa por sus mejores momentos en el ámbito internacional, nacional, autonómico y local. No corren buenos tiempos para los demandantes de una gestión pública centralizada e integral. El modelo social orquestado alrededor del EFLE, del Estado Flatulento Expandido, pierde aceite a manos llenas. Cada servicio que oferta a los ciudadanos pasa indefectiblemente por aceptar que el 50% de los costes se consumirán en gestionar dicho servicio sin que dicha tarifa, caramba, garantice la eficiencia del servicio prestado. Cualquier corrección en el servicio pasa indefectiblemente por aumentos constantes de los costes de operación. La política por delegación ha entrado en crisis. La ONU es el espejo que mejor reflecta el fracaso de la política por delegación. La participación de la ONU en la gestión de un programa de desarrollo es directamente proporcional al fracaso. A mayor participación, mayor fracaso.
La política por delegación hace aguas. Es el último reducto de las ideologías chabacanas, las grandes protagonistas del siglo XX. Con la desaparición de los países del Este, sin la carga de la prueba, en las últimos 15 años, hemos asistido a una explosión de vitalidad extraordinaria, la que se manifiesta antes del último aliento, una vitalidad con un toque póstumo indisimulable, de las ideologías, a izquierda y derecha, que patrocinan y dan sustento al EFLE, el Estado Flatulento Expandido. La humanidad, a escala planetaria, por efecto de la presión mediática, se ha sumergido en una burbuja ideológica, con inflación de política, que anuncia un estallido con su propio lunes negro. Se está fraguando un crack político ideológico de similar factura al lunes negro de 1929 cuanto se derrumbó la cotización del Wall Street. La reinvención de la política y su quehacer es asunto que poco a poco, como sin querer, se va colando en las agenda de prioridades de numerosos ciudadanos.
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El siglo XX construyó consensos con una impronta que si científicos que si técnicos, alrededor de la eficiencia de los sistemas públicos sostenidos con burocracia y comités interminables de evaluación. Ahora ya sabemos que son sistemas burocráticamente ansiosos que propenden a la obesidad, al colesterol crónico y a infartar |
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El Sistema Monetario Europeo, con el Banco Central Europeo en su epicentro, ha sido puesto al servicio de la clase política francesa, alemana e italiana con economías muy perjudicadas y un único propósito: inyectar papel moneda en el mercado para comprar tranquilidad política. Equivale a resolver un dolor de cabeza induciendo un cáncer. ¿Los intereses de la clase política de los países mencionados se corresponde con los intereses de sus pueblos? No. A nadie le interesa el cáncer. ¿Son intereses que se correspondan con los ciudadanos del resto de países de la Unión Europea? Ni por asomo. Las expansiones monetarias de botón, el que hay que puslar para arrancar las rotativas de imprimir papel moneda, son heraldos de malas noticias.
El Sistema Monetario que conocemos tiene pésimas hechuras y peores patrones. Va llegando la hora de proporcionarle más claridad, más transparencia y más que nada, vaciarlo de un manierismo artificial y escurridizo. A lo largo del último siglo se han construido excesivos y falsos consensos alrededor de estrategias que se suponían científicas o de un exquisito rigor técnico. No hay tal. El expertismo hace aguas y tiene que ser atacado desde fuera del sistema. Un sistema enrocado de manera fatal. Se acerca un lunes negro de la política convencional. La sobrevaloración de la política convencional ha generado una burbuja ideológica de proporciones colosales. Las políticas de transferencia de responsabilidades al mundo experto avanzan raudas hacia su lunes fatídico. Las políticas que patrocinan la inhibición moral masiva a favor del EFLE, del Estado Flatulento Expandido, del Estado Central, de una Dirección Central que proporciona coherencia y seguridad a fuer de burocracia y el falseamiento de la realidad, han perido el encanto de antaño.
Las explicaciones del Presidente del Banco Central Europeo, la de los respectivos ministros de hacienda de los países miembros, con su jerga técnica y especializada, son de menor cuantía, irrelevantes, cuando describen la perdida fraudulenta del poder adquisitivo del dinero. Lo único relevante, las razones que importan, son las de los ciudadanos, que son las buenas y las que hay que seguir cuando se lamentan de la destrucción del poder adquisitivo de sus rentas del trabajo por obra y gracia de unos consensos, que si científicos que si expertos que si interesados y al final, una auténtica engañifa al servicio del verduleo de los politicos de turno y de los gestores manirrotos del EFLE, del Estado Flatulento Expandido.
El siglo XX construyó consensos con una impronta que si científicos que si técnicos, alrededor de la eficiencia de los sistemas públicos sostenidos con burocracia y comités interminables de evaluación. Ahora ya sabemos que son sistemas burocráticamente ansiosos que propenden a la obesidad, al colesterol crónico y a infartar. Su maldad no viene determinada por la mejor o peor calidad de la gestión del sistema, izquierdas o derechas, su maldad es intrínseca al sistema. Es un mal sistema y el siglo consumido es un buen instrumento empírico para concluir que se necesita entrar en otra fase.
Es un mal sistema que entra en colisión con ciudadanos cada vez mejor formados y con más capacidad para la gestión de sus constantes vitales. Partir de la premisa contraria, que los ciudadanos no están en condiciones de reasumir competencias vitales, retirándoselas al EFLE, por reflexiva, constituye el argumento fatídico que desautoriza de manera mayúscula la eficiencia del EFLE. Tanto esfuerzo de tutoría por parte del EFLE se habría culminado con un fracaso colosal. El EFLE, de usarse dicho argumento, habría sido incapaz, a pesar del esfuerzo financiero realizado, de formar ciudadanos y fomentar habilidades para el autogobierno primario de necesidades vitales en libertad y con justicia.
La burbuja ideológica, la estrategia de transferir masivamente responsabilidades y habilidades a autoridades centrales, tiene los días contados. La práctica de delegar la gestión de asuntos vitales, estratégicos a escala personal, como la seguridad (delegar toda la seguridad), la educación, la sanidad, el poder adquisitivo de tus rentas, los derechos políticos y civiles (en su totalidad) en supuestas manos expertas, es un pésimo sistema que disipa mucha energía, la delegación, cada delegación, induce estructuras y burocracias innecesarias que propenden a la multiplicación de estándares, muchas veces autoritarios o invasivos y otras aberrantes. Son costes innecesarios, gratutitos e injustificables, máxime, para concluir, en sociedades altamente tecnificadas y se supone que culturalmente sofisticadas.
El día 07 de septiembre, jueves, más | ANTONIO YUSTE |
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John Pilson |
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Amontillar internet |
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DIPTERIUM 1. No se conoce político de izquierdas que antes o después no caiga rendido a la tentación de subordinar la tecnologías y el saber científico al dictado de su superior doctrina política. Internet es la bicha de los políticos de izquierda. Ha sido hasta hace bien poco un instrumento de libertad para promover la igualdad universal y la liberación de los pueblos del yugo del capitalismo y, oh cielos, internet se expandió y se convirtió, diantres, en todo lo contrario, en un instrumento de diferenciación y de distribución del poder que lesiona gravemente el interés superior del progresismo progresado mundial a favor de la igualdad infinita y una dirección central omnicomprensiva. ¿Qué hacer? La izquierda planetaria se hizo la pregunta leninista de rigor y concluyó que ¿internet para qué?, que internet había sido subsumida en el feroz e insaciable capitalismo y, coño, había que parar los pies a monstruo tan inmundo. Pues sea y vengan filtros tecnológicos, censuras y aduanas, con las mas variadas excusas, para controlar sus contenidos y subordinar dicho medio a su poder político. En esto andaba Montilla cuando le llego la orden de abandonar el ministerio para conducir al Partido Socialista de Cataluña hacia la inanidad total. ¿En qué se parecen Montilla y Hu Jintao? En que Hu Jintao ya tiene su República Popular Esclavista y Montilla está en ello. Sí señor, por qué no, a ver, por qué razón Montilla no puede soñar con el Condado Butifárrico Independiente de Catalunya con Urdangarín como Jefe de Estado, reservándose para si en el cargo estratégico de sargento de la internet de los paisos catalantes. Montilla, fíjense bien, sigue siendo el niño solitario que creció jugando en los gloriosos pasillos de las ciudades dormitorio del Condado Butifárrico. |
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