VÍDEO CSI. En el último capítulo, el 24, de la temporada pasada de CSI New York, se relata con bastante detalle el compendio de recursos tecnológicos y técnicas de obtención de pruebas que se despliegan para proceder en un atentado con bomba.
Minuto 3'23".Identificación automática de explosivo militar C4
«CARTAS LIBERCRÁTICAS» El problema
Michael Rodríguez
Antonio
Yuste
HACE TIEMPO que Irak dejó de ser una guerra para convertirse en un problema, en un asunto. El asunto se inició terminada la guerra. Mucho más complicado que ganar una guerra es saber si conviene la existencia de un vencedor. Estados Unidos está rizando el rizo, cuadrando el círculo, perdiendo una guerra ganada o cuando menos dejando la guerra sin vencedor. Parece un puzzle y lo es. Un puzzle iniciado por los republicanos y que los demócratas deben resolver. Bush ha despedido a Rumnsfiel y para su puesto ha optado por Brent Scowcroft, escudero de James Baker y adicto a la fantasmal realpolitick. Ha bastado una destitución, un simple gesto, realizado al día siguiente de conocerse los resultados del escaño de Lincoln Chafee que otorgaba la mayoría demócrata en el Senado, para convertir la postguerra iraquí en un problema menor de política interior dependiente de unos resultados electorales parciales. Es un gesto que ha dejado claro que la postguerra iraquí es un asunto menor de política interior. La postguerra iraquí se ha convertido, por obra de dicho gesto, en un asunto doméstico de menor cuantía. ¿Quién da más?
EE UU es una potencia, como le ocurre a todas las potencias imperiales, donde la condición de aliado o enemigo, para todos los que se asocian a ella, en nada afecta a los resultados finales, siempre acaba jodiéndote. Con Estados Unidos solo cabe relacionarse si desde el primer día se acepta que es una variable, muy imprevisible, a la que conviene dedicarle mucho tiempo impidiendo, en todo momento, que escape al campo de visión del rabillo del ojo
Bush despidió a Rumnsfield porque ni maldita falta que hacía ganar una guerra hace tiempo ganada y sí hacía falta, sin embargo, resolver con prontitud un problema, el problema Iraquí. ¿Qué importancia tiene aceptar la derrota cuando todos los objetivos han sido cumplidos? Es la cuadratura del círculo y un chúpamela de nivel 33.
La primera potencia del mundo no puede soportar y aún menos distraerse con el incordio de una guerra de guerrillas. Cumplió, vengando por encargo, el honor herido de los jeques, humillados por el tortuoso y ambicioso Sadam, partió el Islam en dos partes irreconciliables a la conquista de sus propios territorios geoteológicos y geoestratégicos, los chiís y los suníes, y sentó las bases de un islamismo universal, transfronterizo, alrededor de un Califato Universal que dejaba sin contenido las taifas engrandecidas de un puñado de familias que habitan el Golfo Arábigo, entre jeques y reyezuelos. El futuro está por llegar. El mundo islámico, en adelante, tendrá que demostrar que puede lamerse sus heridas y atacar al mismo tiempo. Es el envés de la fiereza yijadista. Con numerosas heridas sangrantes, abiertas, en carne viva, se combate peor.
El asunto iraquí se ha convertido en un problema que se nombra con términos desconocidos, redespliegue, reformulación, quedarse con honor, sin honor o a medias, marcharse quedándose o quedándose pero marchando, que se resolverá en clave de política interior de los Estados Unidos como un asuntito más en la gigantesca agenda de la primera potencia mundial. Para facilitar el trabajo a los estrategas del imperio, los que valoran todas las hipótesis puestas sobre la mesa y que se resumen en un escueto chúpamela, el precio de barril se está derrumbando. Un chúpamela dirigido a las monarquías del golfo y a la opinión pública mundial. Es una estrategia que consiste en resolver un problema creando el siguiente. Otras prioridades entran en escena. ¿A quién demonios le interesa la insurgencia y las guerra de familia entre chiíes y suníes?
Estados Unidos es demasiado grande para concentrar su atención de manera recurrente en un único episodio. Con Irak ha vuelto a demostrar que es una gran potencia con problemas crónicos de atención. En los EE UU, estado por estado, condado por condado, ciudad por ciudad, barrio por barrio, calle por calle, casa por casa, ciudadano por ciudadano, poco a poco, lenta pero infatigablemente, se va imponiendo el chúpamela.
Es una potencia (por EE UU), como le ocurre a todas las potencias imperiales, donde la condición de aliado o enemigo, para todos los que se asocian a ella, en nada afecta a los resultados finales, siempre acaba jodiéndote. Con Estados Unidos solo cabe relacionarse impediendo, en todo momento, que el gigantesco aliado escape al campo de visión del rabillo del ojo. Con Estados Unidos nunca tienes un aliado, lo que se tiene, en puridad, es una variable imprevisible. Es igual de temible por la espalda, de frente o cuando se hace la distraída. Estados Unidos se irá de Irak quedándose. No dejará ni un solo soldado en territorio iraquí. Se lo pueden permitir, son el imperio. Los iraquíes y los países de la zona tienen tres problemas con los Estados Unidos, muy serios, que escapan a su control:
1.
Lo que les ocurre si las tropas de los Estados Unidos abandonan Irak.
2.
Lo que les ocurre si las tropas de Estados Unidos se quedan en Irak.
3.
Lo que les ocurre si las tropas de Estados Unidos se van pero vuelven para borrarles del mapa.
El día 23 de noviembre, jueves, más | ANTONIO YUSTE
Noah fischer
El negocio del terror
DIPTERIUM.El terrorismo es un negocio. No hay política que valga. Es un negocio de charcutería tan viejo como el mundo. Matas, atemorizas y pasas la hucha. La tv, la radio, la prensa y las agencias de noticias te hacen la publicidad. Matas, atemorizas y pasas la hucha. Es un buen negocio y no tiene problemas de base social. Nunca faltan los que se sienten atraídos por el olor óxido de la sangre y se sienten convocados por la relativa impunidad que goza el crimen organizado. ¿Negociar con terroristas?, ¿con quién? Los terroristas se escinden y subdividen con notable facilidad. El único diálogo posible con los terroristas es el policial, el militar y el judicial. Un diálogo que tiene que ser constante, infatigable, inteligente, vigoroso, creativo y hasta la victoria final. Lo que debiera hacer zETAp es afiliarse a ETA, pasar a la clandestinidad, proclamar Madrid la capital de Euskal Herría y anunciar que el Sol sale por Finesterre, por donde les sale de las pelotas. Cada cual en su lugar.
[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. Atracta se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?; 2) si te muerdes
mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera; 4) España, amiga; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja